Florestas: Reflorestamento sustentável

(definição de Walter Tesck) –
Com o modelo de desenvolvimento predatório, o ser humano destruiu dois terços das florestas no mundo – entre elas as florestas tropicais
especialmente ricas em diversidade biológica. Para proteger as florestas
remanescentes, bem como as pessoas, os animais e as plantas, foi preciso
criar consolidar reservas e, principalmente, praticar o reflorestamento
sustentável. Este trabalho tem envolvimento ONGs ambientais, povos
indígenas e órgãos representantes das florestas e do reflorestamento, foi
criado um sistema de certificação confiável. Um é o certificado do
Conselho Florestal Internacional (FSC) é um selo de garantia internacional
com claros padrões ecológicos e sociais mínimos para produtos de florestas
manejadas segundo as normas do FSC. O percurso dos produtos é
controlado por postos de controle independentes. Assim, o comprador tem
a certeza de que pessoas, animais e plantas não foram explorados, nem
colocados em perigo durante o manejo florestal FSC. Sendo que São Paulo
responde por 15% dos 64% do consumo nacional de madeira, foram
assinados, entre setor privado ONGs, órgãos públicos e o município
diversos acordo para consumir madeira certificada, todas as diretrizes estão
em: “Madeira, uso sustentável na construção civil”, disponível em
www.ipt.br, www.prefeitura.sp.gov.br/svma e www.sindusconsp.com.br.
Qualquer transporte de madeira deve ter o DOF (Documento de Origem
Florestal), licença obrigatória para transporte e armazenamento de produtos
e subprodutos florestais de origem nativa, contendo informações sobre a
procedência do produto. O DOF substituiu a ATPF (autorização de
transporte de produtos florestais).
Fonte: http://api.ning.com/files/VjQtj38Rxrf08ePOAAPdVZ710721WS1JfOxwl62VLoG46wB5Ond4P9gN*A8ZK8uFwXUbtG4LmwSkIsXT0KQe77msCM5yP8YP/Glossrio.pdf

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Aumenta la acumulación de basura en las calles de Cuba

Mientras las temperaturas ascendían en los últimos días y se acercaba la temporada de lluvias, un creciente desasosiego comenzó a apoderarse de los vecinos de la calle Belascoain, en La Habana. Sobre el asfalto de la calle, un basurero improvisado iba creciendo. En la pila de desperdicios había bolsas rotas, papeles, cartones, escombros y sobras de alimentos pudriéndose. Moscas y gatos rondaban mientras el hedor era esparcido por la brisa del cercano mar. Al bloqueo energético que provoca en Cuba cortes de luz de 20 horas, la falta de agua y de transporte y la semiparalización de la vida doméstica, se sumó en las últimas semanas la ingente acumulación de basura en algunos puntos de La Habana y las principales ciudades del país. Debido a la escasez del servicio de recogida de basura, los vecinos comenzaron además a quemarla provocando destrozos en la infraestructura pública y disparando la preocupación de autoridades y expertos por sus efectos insalubres. Este adverso contexto ha dado pie, no obstante, al nacimiento de algunas iniciativas ciudadanas para combatir la acumulación de los desechos. “Estamos frente al Hermanos Ameijeiras, un hospital famoso en este país”, dijo a The Associated Press María Odalys Ramírez mientras elevaba la vista al edificio que se erige con sus 24 pisos en el corazón del municipio de Centro Habana. El centro médico colinda con el vertedero sobre la calle Belascoain. “Lo que usted está mirando es deprimente. La situación que hay con la basura en esta zona, las moscas, la insalubridad, las ratas”, se lamentó Ramírez, una ama de casa de 63 años que, apenas abre la puerta de su casa cada día, se topa con pilas de desperdicios. Los desechos se acumulan cerca de escuelas, restaurantes y paradas de taxis. Hay calles parcialmente bloqueadas por la basura, mientras automóviles, bicis y peatones pasan esquivándola. Los vecinos se quejan de que los camiones recolectores trabajan irregularmente.