Historia de una incineradora que nunca se construyó (pero que en Asturias sigue dando que hablar)

Asturias, región abonada a los debates interminables, afronta ahora, en 2026, un problema silencioso, a menudo ajeno al ciudadano de a pie, pero que no deja de crecer y que, cuando rebose, tendrá difícil solución. Hay algo en lo que coinciden todos los consultados —políticos, técnicos y operarios—: Asturias sigue sin saber qué hacer con una parte importante de la basura que genera.

El Principado pasó años enredado en una discusión eterna sobre el Consorcio para la Gestión de Residuos Sólidos de Asturias (Cogersa) y la posibilidad de construir una incineradora para quemar parte de los residuos que ya no tenían cabida en el vertedero. Aquello puso en jaque a la política asturiana, provocó manifestaciones, recursos judiciales, enfrentamientos entre PSOE e IU —socios de gobierno cuando comenzó el debate y también en la actualidad— y alimentó interminables discusiones parlamentarias.

Sus defensores la presentaban como una infraestructura imprescindible para evitar el colapso del sistema de residuos. Sus detractores la consideraban incompatible con un modelo basado en la reducción, la reutilización y el reciclaje. La planta nunca llegó a construirse.

Sin embargo, más de veinte años después de que Cogersa incorporase por primera vez la idea a sus planes, la pregunta que pretendía responder sigue encima de la mesa. Y hoy, tras una semana frenética en el consorcio, está más vigente que nunca.

—”Ojalá se hubiese hecho”—, reconoció esta semana en el Parlamento el presidente del Principado, Adrián Barbón.

La polémica sobre la incineración comenzó apenas unos años después de la creación de Cogersa, en 1982. Ya en los años noventa existían dudas sobre la conveniencia de quemar residuos y se perfilaban dos corrientes claramente diferenciadas: quienes defendían la incineración como una herramienta más dentro de la gestión de residuos y quienes la rechazaban, considerándola una solución de último recurso por su impacto ambiental.

El año 2003 marcó un punto de inflexión. Por pr…

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