Intel acaba de desvelar sus objetivos medioambientales para 2030, que pasan por una reducción radical de sus emisiones de gas que provocan efecto invernadero, así como su producción de residuos.
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Intel acaba de desvelar sus objetivos medioambientales para 2030, que pasan por una reducción radical de sus emisiones de gas que provocan efecto invernadero, así como su producción de residuos.
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La gestión de los residuos de envases se ha convertido en uno de los grandes retos ambientales de la Unión Europea, que desde hace años impulsa una transición hacia la economía circular. De esta manera se pretende, a nivel comunitario, reducir los residuos de un solo uso y asegurar que los envases puestos en el mercado no terminen abandonados o mal gestionados. Para ello, Bruselas ha establecido un marco normativo que obliga a los Estados miembros a mejorar sus sistemas de recogida y reciclaje, elevando de forma progresiva los porcentajes mínimos exigidos.